de Alda Lozano
 cía. La fuga del betta


El tranvía

ya no

se llama deseo




Veinte años después, Stella y su pollo polaco vapean cigarrillos electrónicos en la oscuridad de una cocina. Laurel, su perro shih tzu mestizo, espera la cena.
 Al fondo del espejo, sigue jugando su hermana Blanche en la granja. Los pollitos fantasmales, que anidan en su pelo, amenizan la verbena con canciones de amor.

Post-Stella es un viaje imprevisible hacia las profundidades del personaje dibujado por Tennesse Williams desde una original revisión propia de teatro-concierto.







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